
En los últimos años estoy observando un fenómeno bastante interesante, sobre todo a través de redes sociales. Y es que existe una gran comunidad de personas que aman el otoño incondicionalmente y que desean vivir en esta estación durante todo el año.
Decoran sus casas en pleno verano, se emocionan pensando en los días lluviosos y acogedores, compran todo tipo de artilugios con forma de calabaza, celebran la llegada del otoño ya desde el 1 de septiembre…
Yo que soy una persona bastante curiosa y que me gusta estudiar y analizar la mente humana, me he interesado por este tema, ya que en el fondo, siento una ligera atracción hacia ello.
Observando un poco los comportamientos y las formas de ser de estas personas amantes del otoño, he encontrado varios rasgos en común: son personas sensibles, algunas de ellas introvertidas, hogareñas, creativas y que encuentran placer y belleza en lo cotidiano.
Aunque no me gustan las etiquetas ni crear estereotipos, sí que es verdad que he podido intuir que un gran porcentaje de las personas que aman el otoño de forma incondicional son personas altamente sensibles.
Recalco que no me gusta generalizar. De hecho, yo soy una persona altamente sensible (te conté mi historia en este post) y, sin embargo, amo el verano y los días soleados. Mi ánimo suele encontrarse mucho mejor cuando hay sol e incluso la transición del verano al otoño suele producirme cierta melancolía y tristeza.
Pero también es cierto que encuentro cierto confort en el otoño. Es una estación que me transmite calma, sosiego y una sensación de refugio muy especial.
En este post quiero contarte qué tiene el otoño para que algunas personas se sientan tan identificadas con él.
El otoño como refugio emocional
Para algunas personas introvertidas y/o altamente sensibles, el otoño puede sentirse como un refugio reconfortante. Una época en la que parece más fácil bajar el ritmo, pasar tiempo con un@ mism@ y disfrutar de más planes en casa.
Las personas altamente sensibles tienen un sistema nervioso mucho más reactivo ante cualquier estímulo, por lo que determinados ambientes ruidosos, demasiadas luces, mucha gente o un exceso de actividad pueden resultar especialmente intensos y generar sensación de saturación.
Frente a la energía más expansiva y social del verano, el otoño nos invita a recogernos y a encontrar placer en una forma de vida más tranquila. Por eso, muchas PAS perciben el otoño como una estación especialmente acogedora, como si fuera un refugio seguro al que regresar.
Una estación que invita a recogerse
El otoño invita a recogerse, tanto física como emocionalmente. Los días comienzan a hacerse más cortos, anochece antes y la lluvia crea una atmósfera de intimidad en la que apetece pasar más tiempo en casa.
Es como si la propia naturaleza nos recordara que también podemos bajar el ritmo.

Para algunas personas sensibles o introvertidas, esta sensación puede resultar especialmente reconfortante. El verano suele estar asociado a salir, viajar, hacer planes, socializar y aprovechar los días largos. Todo ello es maravilloso, pero también puede llegar a ser agotador para quienes necesitan más momentos de calma y soledad para recargar su energía.
El otoño, en cambio, parece decirnos que no pasa nada por quedarnos en casa. Que podemos bajar el volumen del mundo exterior y dedicar más tiempo a nuestro mundo interior.
También existe algo de belleza en esa melancolía: la lluvia tras los cristales, las tardes grises, la luz tenue, las hojas cayendo… Una atmósfera más silenciosa e íntima en la que muchas personas sienten que pueden respirar con más libertad y ligereza.
El hogar adquiere protagonismo
Cuando llega el otoño, el hogar se convierte en uno de nuestros lugares favoritos.
Para quienes disfrutamos de los pequeños placeres cotidianos, esta estación ofrece un escenario perfecto para saborearlos con más calma: preparar una taza de té o café, acurrucarse bajo una manta, leer un buen libro, encender una vela, cocinar algo rico, hornear un bizcocho, escribir, ver una película o dedicar un rato a decorar nuestro pequeño refugio.
Son cosas sencillas, pero ahí reside su encanto.

El otoño nos recuerda que no necesitamos hacer grandes planes para sentir que estamos disfrutando de la vida. Una tarde tranquila en casa puede ser un plan maravilloso.
Quizá esta sea una de las razones por las que tantas personas se sienten identificadas con esta estación: porque el otoño encaja perfectamente con esa forma de disfrutar más pausada, íntima y consciente.
El otoño tiene una estética muy sensorial
Si hay algo que caracteriza al otoño es que se puede disfrutar plenamente con todos los sentidos.
El olor de la tierra mojada después de la lluvia, el aroma a canela de un bizcocho recién horneado, el sabor de una bebida caliente, el tacto de una manta suave, el sonido de las hojas crujientes al caminar, la lluvia golpeando los cristales, la luz tenue en una tarde nublada, los colores de la naturaleza en toda su gama de ocres, verdes y marrones…
El otoño está repleto de pequeños detalles que nos invitan a detenernos y contemplar la belleza que nos rodea.

Las personas sensibles experimentan el entorno de una manera especialmente intensa, por lo que esta riqueza sensorial se convierte en una gran fuente de disfrute y conexión.
No estamos enamorados/as únicamente del otoño, sino de cómo nos hace sentir.
De esa versión de nosotr@s que aparece cuando llegan las tardes de lluvia, las mantas, los libros, las velas y los pequeños rituales.
Una versión más tranquila, más conectada con nuestro mundo interior y en sintonía con esas pequeñas cosas que nos hacen sentir bien.
Cuando el otoño deja de ser una estación y se convierte en un estilo de vida
Hay personas para las que el otoño ya no es simplemente una estación del año. Se ha convertido en una estética, una comunidad y, de alguna manera, en una forma de identidad.
A través de las redes sociales podemos observar perfectamente cómo se ha creado toda una versión emocional y cultural alrededor del otoño. Un universo de imágenes, vídeos, películas, libros, decoración y pequeños rituales que nos permiten sentir que el otoño está presente incluso cuando fuera hace calor.
¡Vamos a descubrir algunas de estas tendencias otoñales!
Cuentas de Instagram que viven en otoño todo el año
En el universo de Instagram ya sabemos que existe de todo y las cuentas dedicadas al otoño tienen su espacio. Son perfiles que crean contenido otoñal durante todo el año, independientemente de que sea invierno, primavera o pleno verano.
En sus fotografías y reels los grandes protagonistas son las calabazas, las velas, las bebidas calientes, las películas de Halloween, el sonido de la lluvia, los hauls de compras otoñales y los momentos cozy. Suelen utilizar una estética de colores cálidos, atmósferas con un punto melancólico u oscuro y todo se siente muy acogedor.

La Navidad parece ser la única época del año que consigue hacerse un pequeño hueco en este universo. Y tiene sentido: para muchas personas amantes del otoño, la Navidad también comparte esa sensación de hogar, calidez, tradición y pequeños rituales.
Dos cuentas que descubrí hace ya varios años y que me gustan mucho son @chasiteyy y @kokokourtney. De hecho, la estética de ambas es muy parecida. En mi guía “Un otoño acogedor, momentos chulos” te recomiendo algunas cuentas más.

Los ber months
Si eres de las personas que empiezan a pensar en el otoño mucho antes de que llegue, probablemente conozcas los famosos ber months: septiembre, octubre, noviembre y diciembre.
El nombre hace referencia a los cuatro últimos meses del año, todos ellos terminados en -ber en inglés. Para muchas personas, marcan el comienzo de su época favorita del año.
Septiembre ya huele a otoño. Octubre es Halloween. Noviembre trae las tardes más frías y lluviosas. Y diciembre llega con toda la magia y el ambiente navideño.

Para los amantes de las vibras otoñales y acogedoras, estos cuatro meses forman casi una temporada propia que esperan durante todo el año.
Augtober: cuando agosto quiere ser octubre
Y si los ber months empiezan en septiembre, hay quienes ni siquiera están dispuestos a esperar tanto.
En los últimos años se ha popularizado el término Augtober, una combinación de August y October que describe esa tendencia de vivir agosto como si ya estuviéramos en octubre.
Empiezan a aparecer las calabazas, las velas de otoño, las recetas con canela, las películas de Halloween y todo aquello que asociamos con esta época cuando todavía estamos en pleno verano.
Este fenómeno me resulta muy curioso. De hecho, algunas chicas que sigo en Instagram y que viven en Estados Unidos celebran la llegada del otoño una vez que pasa el 4 de julio (Día de la Independencia de Estados Unidos), ya que consideran que es la última gran festividad del verano.

Summerween: ¿Halloween en pleno verano?
Y aquí aparece otro fenómeno que podemos unir al anterior: Summerween.
El término mezcla summer y Halloween y hace referencia a celebrar o recrear el ambiente de Halloween durante el verano. Una especie de Halloween fuera de temporada para quienes no quieren esperar hasta octubre para disfrutar de sus películas, decoración y estética favorita.
Entre sus actividades se tallan sandías con rostros terroríficos, se organizan fogatas y barbacoas donde se asan malvaviscos (s’mores), la decoración del hogar adquiere una estética spooky tropical, se preparan bebidas refrescantes con colores oscuros o que simulan sangre (utilizando frutos rojos), se proyectan películas de miedo al aire libre…
Por lo que he investigado, este término nació en 2012 a raíz de un famoso capítulo de la serie animada Gravity Falls, donde sus habitantes celebraban una especie de Halloween en pleno verano. Esto fue la excusa perfecta para que una comunidad de almas otoñales repartidas por todo el mundo lo acogiese como una forma de adelantar un poquito más esa época del año que tanta felicidad les aporta.
La fiebre por la decoración de otoño
Uno de los cambios que más he notado en los últimos años (en España), es el auge de la decoración otoñal.
Durante mucho tiempo esta estética estuvo especialmente asociada a Estados Unidos y aquí no era tan fácil encontrar productos específicamente relacionados con el otoño. Sin embargo, cada vez es más habitual que cuando llega agosto, las tiendas se llenen de calabazas, tazas, platos y todo tipo de vajilla con motivos otoñales, flores secas, velas, figuritas con forma de setas y otros pequeños objetos pensados para llenar nuestro hogar de un ambiente puramente otoñal.

Reconozco que a mí me encanta
Me gusta decorar mi casa según la temporada, crear rinconcitos acogedores y sentir que mi hogar adquiere la energía de la época del año en la que nos encontramos.
Pero aquí también creo que merece la pena hacer una pequeña reflexión. Esta fiebre por la decoración de temporada no surge únicamente de nuestro deseo de hacer nuestros hogares más acogedores. El mercado también ha sabido convertir ese deseo en una oportunidad para vendernos cada vez más cosas y, en ocasiones, con bastante antelación.
Hace poco hablaba precisamente de esto en el post: ¿Estamos viviendo al ritmo de la naturaleza o al ritmo del marketing?
Porque no solo quieren vendernos el otoño cuando todavía estamos en pleno verano. En septiembre, cuando apenas hemos empezado a disfrutar de nuestra decoración otoñal, ya encontramos las tiendas llenas de árboles de Navidad, luces y adornos.
Y, aunque me encanta la decoración de temporada, personalmente prefiero ir a mi ritmo. Quiero hacer mi pequeño tour por las tiendas otoñales cuando empiece a sentirse ese fresquito que anuncia que la estación está llegando y no antes. Considero que cada cosa tiene su tiempo y que, actualmente, la sociedad parece vivir más rápido de lo que va la naturaleza.
Ojalá frenásemos un poco el ritmo y viviésemos más conectados con el momento presente. Estoy convencida de que nos iría mucho mejor (pero esto ya es otro tema…).
El universo cozy también se vive en YouTube
No podía dejar fuera YouTube, porque es otro de los lugares donde esta estética otoñal y acogedora ha encontrado un hogar. ¡Y yo lo adoro!
Hay canales que mezclan otoño, slow life, naturaleza, creatividad, libros y esa sensación cozy que tantas personas buscamos cuando llega esta época del año.
Vídeos de tardes tranquilas en casa, paseos por el bosque, recetas, decoración, lecturas, velas encendidas, lluvia tras los cristales…

Personalmente, me encantan este tipo de contenidos. De hecho, en mi newsletter mensual siempre recomiendo muchos canales de este estilo.
Te animo a suscribirte para recibir mis recomendaciones estacionales. ¡Te encantarán!
Una comunidad que se reconoce en el otoño
Lo más interesante de todo esto es que el otoño ha terminado creando una gran comunidad.
Personas que disfrutan de las mismas películas, los mismos libros, las mismas bebidas, los mismos colores, los mismos rituales y esa sensación de hogar que encuentran en redes sociales y donde descubren que no son las únicas que sienten esa conexión tan especial con el otoño.

Quizá por eso Gilmore Girls se ha convertido también en un auténtico fenómeno. Aunque la serie transcurre durante todo el año, sus pequeños pueblos, cafeterías, hojas marrones y tardes acogedoras forman parte de ese imaginario otoñal que tantas personas disfrutan.
Cuando encuentras a otras personas que disfrutan de las mismas cosas que tú, aquello que parecía una pequeña rareza personal deja de serlo. Y puedes sentirte comprendido/a, representado/a y, de alguna manera, en casa.
¿Podemos disfrutar de todas las estaciones aunque algunas no nos gusten?
Entiendo perfectamente que haya personas a las que el calor les afecte mucho, que no disfruten de las vacaciones por las multitudes, los viajes y los planes sociales o que sufran cuando sus rutinas habituales se alteran.
Para las personas altamente sensibles o introvertidas, estos cambios pueden resultar especialmente agotadores. Más planes, más estímulos, más gente, horarios diferentes y una rutina menos estable pueden hacer que el verano se sienta demasiado intenso.
Está bien que una estación no nos guste. No tenemos que obligarnos a disfrutar del calor, de las vacaciones o de los planes sociales si no nos apetecen.
El problema que percibo es que cuando llega el verano algunas personas lo reciben con odio y se pasan los meses en una especie de lucha deseando que termine. De hecho, cuentan los días que faltan para que empiece septiembre y sienten que su vida mejorará al llegar el otoño.
Creo que aquí merece la pena detenernos por un momento y reflexionar…
Cuando pasamos una parte del año deseando que termine, corremos el riesgo de olvidarnos de vivir el momento presente. La vida no empieza cuando llegue septiembre, ni cuando refresque, ni cuando por fin podamos volver a nuestras rutinas favoritas.
La vida está ocurriendo ahora.
Y, como he dicho anteriormente, no se trata de obligarnos a amar una estación que no nos gusta, sino de buscar lo bonito de la época del año que estamos viviendo.
Puede que sea un paseo a primera hora de la mañana cuando todavía no hace demasiado calor, una bebida fría, una tarde tranquila de lectura, un baño al atardecer, una escapada a la naturaleza o esos pequeños momentos que hacen que un día cualquiera se sienta especial.
Por eso me gusta tanto crear guías estacionales, porque creo que cada época del año tiene algo que ofrecernos y que podemos aprender a vivirlas desde nuestras propias necesidades.
Crear nuestro refugio acogedor durante todo el año
El refugio que encontramos en otoño también podemos construirlo durante el resto del año.
Llevar con nosotr@s esas pequeñas cosas que tanto nos reconfortan: los rituales, los momentos de calma, la conexión con la naturaleza, los hobbies que disfrutamos, los espacios acogedores, la lectura, la creatividad o ese tiempo que reservamos para estar con nosotros mismos.
La naturaleza es una gran maestra. Si te das cuenta, ella no lucha, no se apresura, fluye con los ciclos… Creo que podemos aprender mucho de ella.

Si necesitas un empujoncito para encontrar lo bonito de cada época del año, mis guías estacionales pueden acompañarte en ese camino. Son recursos llenos de inspiración e ideas para vivir cada estación con más presencia, calma y disfrute y, sobre todo, para descubrir que podemos romantizar nuestros días incluso cuando el clima o las circunstancias que nos rodean no sean exactamente como nos gustaría.
La guía “Un otoño acogedor, momentos chulos” es un ebook cálido, acogedor y muy inspiracional. Perfecta para quienes aman el otoño y quieren disfrutar todavía más de su estación favorita, pero también puede ser un abrazo directo al corazón para aquellas personas que sienten un poquito de tristeza cuando comienzan los meses más oscuros y fríos del año.

La Guía para un verano slow disfrutón tiene una energía completamente diferente a la de otoño. Recopila un montón de ideas para inspirarte durante esta temporada, tanto si tienes vacaciones como si tienes que trabajar. También es perfecta para quienes no disfrutan especialmente del verano o lo pasan mal con el calor, ya que mis propuestas están enfocadas hacia el bienestar, el slow living y el disfrute de las pequeñas cosas.

La Guía para vivir en armonía con las estaciones es un ebook más completo y profundo que las guías de otoño y verano. El enfoque es diferente, ya que en ella abordo cada tema de una forma más amplia: energía estacional, rituales, mindfulness, bienestar, hogar, naturaleza, prácticas para todo el año y mucho más.
Para mí, es un manual de autocuidado y conexión con los ritmos naturales maravilloso. Un recurso para tener siempre a mano y volver a él a lo largo del año.

Próximamente también crearé las guías de invierno y primavera.
Vivimos en un mundo cada vez más desconectado de la naturaleza, pero nuestro cuerpo y nuestra mente siguen respondiendo a sus ritmos. Aprender a vivir en armonía con ellos puede ayudarnos a disfrutar más de cada época del año y a sentirnos más conectad@s con nuestro propio bienestar.
Después de todo lo que hemos visto, podemos concluir diciendo que muchas personas no aman el otoño únicamente como una estación, sino por cómo se sienten cuando llega.
Más tranquilas, más conectadas con ellas mismas, con más espacio para disfrutar de los pequeños placeres y de esa vida acogedora que tanto les gusta.

Si te has sentido identificad@ con este artículo, deseo que disfrutes mucho del otoño; de las tardes de lluvia, las mantas, los libros, las velas, las calabazas y todos esos pequeños rituales que hacen que esta época sea tan especial para ti.
Y si algo me gustaría que te llevases de estas palabras es que ese refugio que encuentras en otoño también puedes construirlo durante el resto del año.
Descubre qué necesitas para sentirte bien y lleva un poquito de eso contigo, sea cual sea la estación que marque el calendario
Todos los artículos de otoño aquí.





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